Izquierda Unida rechaza las Pruebas de Diagnóstico

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La Junta de Andalucía, a pesar del fuerte rechazo que la implementación de estas pruebas ha tenido en el pasado entre docentes y, en general, la comunidad educativa, ha decidido retomar estos test que se aplicarán el 7, 8 y 9 de mayo en los centros educativos andaluces.


Para Ángel Fernández, coordinador de la Red de Educación de IU Andalucía: “Las evaluaciones estandarizadas, externas, en condiciones aisladas, no contextualizan la situación social que rodea a la educación y obvian, por tanto, la complejidad de la tarea educativa, nos dicen poco de lo que sabe o no sabe un alumno y, por lo tanto, poco podrán decir acerca de lo que sería necesario para mejorar la educación en Andalucía”.


Izquierda Unida considera necesario evaluar el sistema educativo con vistas a mejorarlo., ya que, como cualquier otra política pública, debería ser evaluado periódicamente. El problema radica en que “las pruebas de diagnóstico no constituyen un medio adecuado para evaluar nuestro sistema educativo y, además, beben de una filosofía, la de la antigua, denostada y derogada LOMCE y sus reválidas, que poco tiene que ver con la mejora de la educación”.


Para IU, la celebración de estas pruebas perturban el ritmo del curso escolar, paralizando las actividades lectivas normales y sometiendo al alumnado a unas pruebas de corte academicista sin estar en absoluto motivados para el esfuerzo que se les exige con las mismas.


Se trata de pruebas que se centran en determinadas materias (Matemáticas, Lengua Castellana y Literatura e Idiomas),  y se prescinde de otras (científicas, humanísticas, artísticas, deportivas…) que en realidad son igualmente importantes, pero que, para quienes promueven este tipo de pruebas, son de segunda categoría.


Para IU, se trata de unas pruebas estandarizadas y descontextualizadas. Que versan exclusivamente sobre contenidos academicistas y que, por tanto, no pueden nunca ser un buen medidor del estado de nuestro sistema educativo. No podemos diagnosticar el estado de nuestra educación a través de los resultados que obtienen el alumnado en una prueba externa al propio proceso de enseñanza-aprendizaje.


Por otro lado, afirma Fernández, “la experiencia en otros países nos demuestra que las pruebas externas estandarizadas no ayudan a conseguir la finalidad de la educación: la formación integral de la persona, sino que se convierten en un fin en sí mismas que nos acaba despistando de los objetivos fundamentales de la educación”. Y prosigue. “al final, poco importan los aprendizajes del alumnado y todo se acaba supeditando a los resultados de estas pruebas como si constituyesen el fin último de la educación”.


Este tipo de pruebas, según IU, convierte a los y las docentes en meros preparadores de pruebas externas, dejando de enseñar. Y además, se lanza un mensaje de desprestigio del profesorado, al desconfiar abiertamente de su labor y, en especial, de la evaluación que este realiza.


Otro de los “peligros” que denuncia la organización de izquierdas, es que lo más importante acaba siendo qué puntuación ha obtenido el centro educativo y, sobre todo, la comparación con la puntuación de los restantes centros. Por eso, a juicio de IU, las derogadas reválidas y sus versiones descafeinadas, llamadas pruebas de diagnóstico, parten de una concepción de la educación en la que los centros deben competir entre sí para obtener las mejores puntuaciones. Algo que aleja a los mismos de su visión del bien común y la mejora global.

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