NO VOLVEREMOS AL SILENCIO
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Publicado:6 de Marzo de 2026
No vamos a volver al blanco y negro.
No vamos a volver al miedo.
No vamos a volver a bajar la cabeza.
Este 8 de marzo salgo a la calle porque me niego a vivir en un país donde se cuestiona si merecemos estar vivas, seguras y libres. Porque escucho discursos que llaman “exageración” a la violencia machista mientras seguimos contando asesinadas. Porque veo cómo se normaliza el odio, cómo se señala a las migrantes, a las personas trans, a quienes no encajan en su molde estrecho de humanidad.
Nos quieren solas. Nos quieren divididas. Nos quieren calladas.
Pero llegamos juntas, rabiosas y despiertas.
No es nostalgia lo que traen: es retroceso. Es el intento de devolvernos a un pasado donde nuestros cuerpos no nos pertenecían, donde amar era peligroso, donde decidir era delito. Nos hablan de orden y lo que quieren es obediencia. Nos hablan de libertad y la recortan cuando no es la suya.
El feminismo es hoy la última trinchera contra el fascismo cotidiano: ese que se cuela en los parlamentos, en los medios y en las casas; ese que se disfraza de opinión para negar derechos; ese que necesita enemigos para sobrevivir. Y nos ha elegido a nosotras.
Pero no somos débiles. Somos memoria. Somos las que resistieron la dictadura, las que sacaron adelante familias sin derechos, las que convirtieron la vergüenza en orgullo y el miedo en grito. Somos las que no aceptan que la guerra valga más que los cuidados, que los tanques pesen más que la vida.
Queremos recursos para vivir, no para matar.
Queremos educación feminista, no propaganda del odio.
Queremos justicia social, no castigos morales.
Este 8M no marcho solo por mí. Marcho por quienes no pueden, por quienes ya no están, por quienes vendrán. Marcho porque sé que si retrocedemos hoy, mañana será demasiado tarde.
No volveremos al blanco y negro.
Porque la libertad se defiende a todo color.
Y la dignidad no se negocia.
Frente al fascismo: feminismo.
Frente al miedo: organización.
Frente al silencio: voz.
