Calles oscuras, ciudad desigual

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    20 de Marzo de 2026

La falta de iluminación en muchas zonas de la ciudad no es una cosa puntual: es el resultado de una forma de gobernar donde lo básico no está en la lista de prioridades. Mientras vecinos y vecinas piden algo tan simple como poder caminar con tranquilidad, el Partido Popular y el alcalde, Germán Beardo, siguen mirando hacia otro lado.

No estamos hablando de estética ni de “mejorar la imagen”. Hablamos de seguridad real. Cuando un paseo, un aparcamiento o un camino está mal iluminado, la gente deja de usarlo. Y esto no afecta a todo el mundo por igual. Las mujeres, por ejemplo, son las que más cambian sus hábitos: evitan ciertas zonas, vuelven antes a casa o directamente dejan de salir a determinadas horas. Eso no es normal, y desde luego no es justo.

Aquí es donde se nota la falta de políticas feministas. Porque no basta con decir que se apuesta por la igualdad: hay que demostrarlo con decisiones concretas. Y una de las más básicas es garantizar que los espacios públicos sean seguros para todo el mundo, no solo de día, también cuando cae la noche.

Lo preocupante es que este problema lleva tiempo sobre la mesa y no se soluciona. Y eso dice mucho. Dice que para el actual gobierno municipal hay otras cosas más importantes que el día a día de la gente. El Partido Popular está más centrado en vender proyectos que quedan en nada que en arreglar lo que de verdad preocupa.

Una ciudad donde hay zonas a las que da miedo ir no es una ciudad que funcione bien. Y cuando ese miedo lo sufren más unas personas que otras, hablamos también de desigualdad.

La solución no es complicada. Hace falta menos discurso, menos redes sociales y más compromiso con lo importante.

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